La mujer cubierta de harapos siempre estaba allí, lloviera o brillara el sol, sentada en el aquel banco de un parque que moría en la mar ; y todos los días sacaba de entre sus andrajos una bolsa de migas de pan para alimentar a esas palomas que se posaban en todo su cuerpo transfigurando a la mujer en una colosal ave concebida por multitud de pequeñas palomas. Pero un día la mujer dejo de acudir y su lugar fue ocupado por una párvula paloma que se sentaba en lo alto del banco, siempre solitaria, siempre vigilante, y hay quienes cuentan que la mujer de los harapos, cansada de ser quien era, se trasmutó en esa paloma para conseguir ser quien siempre fue.
Talentosa...es magnifico tu blog, acabo de empezar el mio me gustaria q lo visitaras ...Suerte!
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